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El cordón encerado es un hilo impregnado de cera en toda su estructura. Gracias a esa cera, los abalorios se deslizan con suavidad, los nudos se ajustan sin esfuerzo y las fibras resisten mejor el roce y la tensión del uso diario. En esta categoría encontrarás cordón encerado de 1,2 mm en blanco, marrón, verde, azul navy, turquesa, magenta y gris, y de 1 mm en morado. Cada color se vende en madeja de 5 metros.
Su grosor es adecuado para pulseras con cierre corredizo, macramé, collares y tobilleras, o para combinar piedras, cuentas y balines metálicos. La madeja de 5 metros da para varias pulseras, de modo que puedes probar distintos diseños o preparar una pequeña serie con un mismo color. Fuera de la bisutería, el cordón encerado también se usa para coser cuero a mano, encuadernar o decorar regalos.
Elige el color según tu diseño: los neutros, como blanco, gris o marrón, dejan el protagonismo a las piedras, y los tonos intensos, como turquesa, magenta o morado, aportan color por sí solos. Ten en cuenta que el color real puede variar ligeramente respecto al que muestra tu pantalla.
La cera recubre las fibras y actúa como lubricante, así que los abalorios se deslizan con suavidad y los nudos se ajustan sin esfuerzo. También protege el hilo del desgaste y ayuda a que los nudos se mantengan firmes, algo importante en piezas que se rozan a diario, como las pulseras. Además, permite pasar el cordón por las cuentas sin aguja, porque la punta queda firme.
La diferencia es pequeña, pero se nota en el resultado. El de 1 mm, disponible en morado, pasa con más facilidad por abalorios de orificio pequeño y da nudos más discretos. El de 1,2 mm, disponible en el resto de colores, aporta más cuerpo y nudos más visibles, lo que lo hace adecuado para macramé, cierres corredizos y piezas en las que el propio cordón forma parte del diseño.
Comprueba que el orificio de la cuenta sea mayor que el grosor del cordón. Si el diseño exige pasar dos hebras por la misma pieza, como ocurre al unir dos cordones con un balín, el orificio debe admitir el doble de grosor. Para piedras muy pequeñas, de 3 mm o menos, lo habitual es usar hilos encerados más finos que los de esta categoría.
Depende del diseño. Una pulsera de dos hebras con cierre corredizo de macramé necesita alrededor de 1 metro de cordón: dos tramos de unos 43 cm para el cuerpo y unos 15 cm para el cierre. Con esa referencia, una madeja da para unas cuatro pulseras. Los diseños de una sola hebra consumen bastante menos. Las gargantillas tejidas o las pulseras de triple vuelta, en cambio, requieren más cordón.
El método más habitual es el cierre corredizo de macramé:
La cera ayuda a que el cierre se deslice con suavidad y no se afloje con el uso. En los extremos libres puedes añadir un balín o un nudo simple como tope.
Hay tres métodos principales:
En la mayoría de los casos, no. Corta la punta en diagonal y, si quieres, caliéntala ligeramente para endurecer la cera. Así obtendrás una punta rígida y afilada que pasa por los abalorios como una aguja. Si la punta se abre después de varios pasos, córtala de nuevo y repite el proceso. Para orificios muy ajustados, puedes reforzar la punta con una gota de pegamento y dejar que seque.
Sí, es propio de la cera que lo impregna y es lo que permite que los nudos queden firmes y los abalorios se deslicen. Esa sensación se suaviza con la manipulación y el uso. Si queda algún exceso de cera en la pieza terminada, frótala con un paño seco. Guarda las madejas en un lugar fresco, porque el calor puede ablandar la cera.